Ángel
Es la única palabra que acerté a oír, repetidas veces, mientras me mantenía paciente, llorosa, en las afueras de la capilla, sujetando mi cruz con fuerza, como si así pudiera agarrarme a algo que entender. El espacio, tan lleno estaba, no dejaba lugar a más.
Vi su semblante, indescriptible, a lo lejos, y ya solo al vislumbrarlo, rompí a llorar. En medio de la consternación, le imaginaba y no sabía - creo que lo escupía- qué forma ponerle a lo que me iba a encontrar. Supongo que mi alma lo negaba. Era incapaz, como la suya, de asimilar tal dolor.
Pero traspasó toda mi creatividad, por humana que pretendiera ser. No tenía palabras; solo abrazos, lágrimas, y afectividad. Y compasión. Como él.
Leí en su rostro afable, aún en este revés sin palabras ni consuelo posible ninguno, el dolor infinito, indescriptible, y un humanísimo agradecimiento a todos los corazones que, amalgamados al suyo, tratábamos inútilmente de aligerarlo.
Como decía una voz difuminada a lo lejos, siempre tendrá un ángel a su lado.
Como siempre lo tendrán mi padre, y mi madre.
Dios os bendiga, Jordi. A ti, y a todos vosotros.
Por Cristina, 9 años (10.03.10). Por Xavito, 4 años (04.11.79).
5, nov | sin comentarios retazosdevida En: 2011 compártelo

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