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La Coctelera
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Caleidoscopio

Mis emociones son como un caleidoscopio. A cada momento que las miro, han cambiado. Con la particularidad de que no las miro, las siento, claro.

Puede parecer divertido. Pero a veces creo que me estoy volviendo loca. Nunca nada es igual. Cualquiera que sea el sentimiento que me aborde, sé que se irá. Y lo peor es que me inundan completamente, en cada poro de mis venas, en cada rincón de todo mi ser.

Cuando siento paz, siento mucha paz; cuando siento ira, me parece que voy a estallar; cuando siento tristeza no puedo parar de llorar. Cuando veo la botella medio llena me invade la euforia. Cuando la veo medio vacía, la oscuridad.

Pero la botella es la misma. Mi vida no ha cambiado. Varía solo su percepción.

No puedo fiarme de ningún sentimiento que me recorra. Oscila como un péndulo, da vueltas como una peonza. Viene, roja, amarilla, verde, gris y marrón, y luego se va.

Según se me vea, parezco otra persona. Cada día, cada momento del día, una distinta. Soy incapaz de ver la vida de forma homogénea.

Yo sola me mareo.

Me pregunto si algún día encontraré un botón para poder parar.

28, abr | 5 comentarios Posteado por: retazosdevida En: 2011 compártelo

5 comentarios

yiyo 2 may 2011 | 02:36 AM

Y si lo tuvieras, ¿lo apretarías? Un besote, morena, y no te pierdas tanto ;-)

Cata 2 may 2011 | 07:28 PM

Jo Maite, a veces te leo y pienso que soy yo... Yo me veo como un tiovivo o una montaña rusa... hoy creo que me muero de felicidad y mañana por un imprevisto de repente estoy amargada viva... Lo que mas miedo me da es que cuando quiero quiero a rabiar y daría mi vida por esa persona... y de repente esa persona no me cuadra y zas! como si no hubiera existido... Y ahora quiero mucho, y me da pánico que venga un imprevisto y deje de querer.... a lo mejor... con un poco de suerte... ese imprevisto no llega.
Y parar... si??? de verdad quieres??? Lo peor es que cuando no siento, cuando todo se convierte en monotonía, cuando todo es centrado, cuando todo es sensato... me aburro soberanamente...
yo necesito emoción... y vidilla
tu, creo, que también!!!
Besazo!!
(que ilusión leerte)

Maite 3 may 2011 | 10:03 PM

Ayyyy, Cata.... cuánto nos parecemos.... :-) La vida intensa en la montaña rusa agota, pero la otra, la plana, aún más, por aburrimiento soberano y falta de estímulo, verdad? Es el mal de las personas apasionadas y sensibles, difícil combinación. Como todo, tiene "bueno" y "malo"; sufrimos mucho, pero vivimos también mucho e intensamente. Con el tiempo parece que se atempera, pero no del todo... Uno no puede dejar de ser como es (otra vez, la famosa fábula del escorpión). Aunque aprende a identificarlo, y con ello, a controlarlo mejor.

De todas formas, con parar no me refería a no sentir (Yiyote!), sino a afianzarme en lo que siento, en no cambiar constantemente mi percepción de una misma cosa, persona o situación, según me levante... Aunque supongo que a eso se le llama "evolucionar". Yo funciono así: doy mil vueltas en mi percepción... hasta que me estabilizo. Y entonces, ya no hay quien me mueva.

En definitiva, las botellas a medias están medio llenas y medio vacías, las monedas (todas, como las cosas, las personas y las situaciones) tienen cara y cruz, y uno debería saber tener eso siempre presente. Seguramente, las cosas no son ni tan buenas ni tan malas como nosotros las percibimos. Ocurre que los intensos las vivimos y sentimos así. Ahí, dejándonos la piel :-)

Es complicado ser así. Para uno mismo, y seguramente para los demás. Pero.... al final, nos volvemos más sabios: tenemos MÁS percepción, se vuelve global!!

Un besote grande a los dos. Lo que más me gusta de perderme es... reencontrarme:

http://retazosdemi.lacoctelera.net/post/2006/10/16/me-pierdo

:-)

sin verdades absolutas 8 may 2011 | 02:25 PM

Cuando veo la botella medio llena me invade la euforia. Cuando la veo medio vacía, la oscuridad. Pero la botella es la misma. Mi vida no ha cambiado. Varía solo su percepción. Mi muy apreciado parque de atracciones: En el fondo, no te gusta la botella, unos dias la aborreces y otros dias la veneras, eso si con mucha fuerza. Luego llega la calma, porque en el fondo no entiendes porque no te gusta. La guardas, pero el cajón siempre se abre y recuerda que esta ahi. Entonces, te entusiasmas al verla y saltas, bailas y el corazón te da vuelcos diversos. Mas tarde ves lo bebido y te irrita te encoleriza.... y no me gustaria ser lampara de mesa. Hasta que analizas lo bebido, ries y todo vuelve a su sitio. Siempre seras de trago corto e intenso y nunca dejaras que el hielo ague la bebida. Salud.

Maite 8 may 2011 | 10:41 PM

¿Tú estás haciendo un curso de fiscal o estudiando psicoanálisis? :-) Puede que tengas razón en que no termina de gustarme del todo la botella... porque le falta la mitad. Pero es la que hay. Y con la que hay que vivir y tratar de ser feliz, con sus buenos y sus malos. Hay quien con esa mitad se conforma, pero algunos perseguimos la sublimación: la llenamos y nos la bebemos una y otra vez... y sabe a gloria. Pero después de bebida vuelve a faltar la mitad. Terminamos borrachos, por supuesto, borrachos de vida... Me ha gustado eso del trago corto e intenso, parece que me conozcas "un poquito" ;-)
Un besazo, Doctor!

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