Miedo
Y de repente tengo miedo.
Miedo de no saber estar, de no saber bajar de esta montaña a la que me he subido; miedo de no conformarme si no es viendo las nubes y el mundo desde el cielo más alto; miedo de no recordar cuánto sufrí sin darme cuenta hasta llegar aquí arriba, sin terminar de creerme que era donde me merecía estar; miedo de pretender quedarme aferrada a esta cumbre, sin aceptar que, después de subir, hay que volver a bajar.
Miedo de querer seguir subiendo, de que la carencia arrastrada me pida más y más.
Miedo de aceptar que la vida, a trozos, es llana.
Y es que es lo que tiene la adrenalina; que, una vez la pruebas... ya no la puedes soltar.
7, ene | sin comentarios retazosdevida En: 2010 compártelo

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